sábado, febrero 27

Conciertos, juventud y pandemia

La perspectiva de los shows a través de la pantalla.

Omar J. Colín

En un panorama incierto, una de las futuras encargadas de las siguientes generaciones, estudiante de Educación primaria de la Escuela Normal de Ecatepec, Sandra Palacios, amante de la música Indie Rock, nos comparte su experiencia en los ahora llamados “Conciertos online”.

Todo tipo de eventos masivos donde pudiera haber aglomeraciones fueron suspendidos gracias al todo conocido Covid-19, los conciertos (sobre todo) no fueron excepción. Debido a esto se crearon diversas alternativas, ahora la más popular son los servicios online.

  • Nuestra entrevistada recientemente experimentó esta nueva modalidad al pagar por un acceso para el concierto llevado a cabo el 24 de septiembre de la conocida banda de Rock “The Neightbourhood” —Tuve ganas de ver un concierto online a partir de una naciente tradición que tengo con mi mejor amigo, es una de nuestras bandas favoritas. El año pasado fui al concierto, y este año que presentaron su nuevo álbum nos propusimos volver a ir, dadas las circunstancias pensamos que ya no se iba a hacer nada, y posteriormente salió esta modalidad para verlo en línea, nos informamos y compramos el boleto.
  • Su fanatismo por la banda surgió hace algunos años gracias a una persona de la que lo que más recuerda es su gusto musical — Tenia 14 años, me gustaba un chico de 17 con “gusto alternativo”, entonces la única banda rockerona que yo conocía era Tokyo Hotel, él me enseñó varias bandas geniales, yo solo pensaba “quiero ser como tú, ¿Por qué no te puedo gustar?” (risas). Me vi muy influenciada por él, por las películas que veía, lo que escuchaba, y así yo comencé a escuchar música Indie. Nunca llegamos a ser nada, nos dejamos de hablar, ahora no sé nada de él, lo que me dejó fue la música que marcó toda mi adolescencia, hasta la fecha.
  • La experiencia de ver de nuevo a la banda de Rock Indie, pero ahora desde casa implicó llevar un ritual distinto — Para verlo en pantalla y con una buena conexión escogimos su casa, me transporté en taxi hasta allí, encargamos pizza, inclusive nos pusimos la playera que compramos la ocasión anterior para sentir ese feeling mientras lo veíamos en la televisión, esperamos la hora e ingresamos al link, porque al comprar el boleto te envían por correo un link de acceso “privado”; ingresamos y te aparece el tiempo de espera para comenzar, ahí estábamos ansiosos, supuestamente comenzaba a las 8:00 pm , dio la hora y no ocurría nada, mi amigo, desesperado, intentó varias veces volver a entrar, inclusive temía haber sido blockeado por tantos intentos. Media hora después comenzó. Siendo sincera esperaba una presentación en vivo y en directo, fueron videos pregrabados de ellos presentado las canciones, al ver las transiciones tan rápidas entre una canción y otra fue cuando nos dimos cuenta. A fin de cuentas, presentaron las canciones del nuevo disco, que es lo que importa, primero tocaron canciones de álbumes pasados y como tres o cuatro canciones nuevas. A las 9:30 repentinamente se detuvo todo, la pantalla en negro y aparecieron agradecimientos de Ticketmaster (risa), ni siquiera hubo despedida, algo que dijera que ese concierto era exclusivo para México, o que no se fuera a repetir, ya que así planteaban los anuncios, solo apareció un banner de la mercha de la banda (risa). Aunque lo disfruté, me decepciono al ver que no era lo que yo esperaba, incluso fue muy corto y no cantaron todas las nuevas canciones. Ambos nos sacamos de onda.
  • Comparando la experiencia en línea con la presencial, Sandra recordó cuando conoció algunos amigos justo en ese mismo concierto, pese a los olores extraños y la gente sudorosa, para ella es una experiencia inigualable — Cuando fui al concierto el año pasado me gustó mucho la experiencia y estar entre la multitud. Una gran ventaja es la adquisición de suvenires, en línea únicamente puedes comprar lo que te ofrecen para entrega a domicilio, en el foro se ponen los vendedores ambulantes que te venden las camisetas a mitad de precio, es más, terminado el concierto rematan los productos.

En la parte técnica de producción considero que están a la par, me gustaron por igual, tanto en el concierto del año pasado como en video el vocalista fue todo maquillado en color plateado. El sonido es muy bueno en ambos casos, no logré ver alguna diferencia.

En cuestiones de salud, ahora es mucho mejor el concierto en línea, ya que no te expones, es seguro. El precio del boleto al poder pagarlo entre dos personas y con un descuento adicional me costó un 10% de lo que cuesta un boleto convencional. En el del año pasado solo compramos algunas bebidas, ahora pudimos  comer pizza y tomar más variedad de bebidas.

  • Para concluir, siendo objetivos en la comparativa podemos ver que por muy poco resulta mejor ver un concierto en línea, pero, personalmente, la futura profesora prefiere los conciertos presenciales — No se compara la sensación de compartir un sentimiento junto a muchas personas al mismo tiempo, no se compara ver lo real con tus ojos a metros de distancia a verlo a través de una pantalla.

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